
En diciembre de 1936, en plena Guerra Civil, se inauguró el Laboratorio Criminalístico de Barcelona. Su primer director fue José López de Sagredo, jefe del Gabinete de Identificación de la policía y uno de los personajes reales de También mueren ángeles en primavera. Es más: un análisis del laboratorio es el que pone al detective Ferrer sobre la pista con la que resolverá el caso de los ángeles asesinados.