14/7/09

One-Two-Two, el prostíbulo más famoso del mundo

Alguien me ha preguntado qué había de cierto en las notas sobre el prostíbulo One-Two-Two de París que incluyo en el capítulo VIII de También mueren ángeles en primavera. Para ellos –y para quienes lo descubran ahora– resumo la asombrosa historia del burdel más famoso del mundo en la década de los años 30 del siglo pasado.

Además de la belleza de sus meretrices, uno de los alicientes que dio fama al One fueron sus habitaciones temáticas. Había una para cada fantasía erótica. De entre ellas, destacaban el camarote del corsario, donde una prisionera aguardaba los embates del capitán pirata ataviada con un escueto collar de perlas; la habitación safari, en la que varias jovencitas africanas entregaban su cuerpo al gran cazador blanco, e, incluso, la reproducción exacta de un coche cama del ferrocarril, un sleeping en el que representar un encuentro erótico con una pasajera extraviada.
El One-Two-Two estaba situado en un anodino edificio decimonónico de tres pisos que fue propiedad de Joaquín Murat, mariscal de Francia, príncipe del Imperio y cuñado de Napoleón Bonaparte, en el 122 de la rue de Provence. En 1931, el emprendedor Marcel Jamet y su esposa Doriane, crearon el One y dos años después ampliaron el edificio original con cuatro plantas más. Las prostitutas más hermosas de Europa trabajaban para una selecta clientela que incluía a reyes, empresarios, políticos, deportistas y actores de fama internacional y carteras bien provistas.
El burdel abría a las 2 de la tarde y cerraba a las 5 de la madrugada. Disponía de 22 habitaciones, 10 salones y 12 duchas. Trabajaban unas 60 chicas a la vez, de las que 5 o 6 aceptaban la sodomía. Cada día lo visitaban 300 clientes que se bebían una media de 150 botellas de champagne. Las muchachas vivían fuera del edificio y libraban un día a la semana. En Navidad el prostíbulo permanecía cerrado; era el único día del año que lo hacía.
En 1937, el One vivió su primera crisis. Doriane, la madame, se encaprichó de un joven ayuda de cámara del rey Zogú de Albania y se fugó con él. El desolado Marcel Jamet encontró pronto consuelo en brazos de Fabienne, una antigua prostituta de la casa, hija de un policía de la Brigada Social. En 1947, en virtud de la orden de cierre de las casas de mala nota, el prostíbulo más famoso del mundo cerró sus puertas. Años después, cuando la mayoría de sus ilustres clientes había muerto, Fabienne publicó las suculentas memorias de su paso por el One.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Enhorabuena por los libros y tambien por este blog. Creo que vas a ser tan interesante como las novelas. Anguiano.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Muy bueno... un parque temático del sexo...

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