20/2/10

El hombre que se parecía a Alfonso XIII


Antonio Llucià es una de las personalidades más enigmáticas del crimen de alto copete de la primera mitad del siglo XX. Si a Eduardo Arcos, Fantômas, se le consideraba el Rey de los ladrones, Llucià bien pudo ser –no es este un terreno en el que abunden las estadísticas– el Príncipe de los estafadores.

Nació en Capellades, un pueblo cercano a Igualada, en Barcelona, a finales de la década de 1880. A los 19 años decidió que la vida rural no estaba hecha para él y emigró a Cuba, donde vivió en casa de uno de sus tíos, en La Habana.

Afincado de nuevo en Barcelona, empezó su carrera como estafador en 1911. Un comerciante de la calle Borrell fue su primera víctima y 11.000 pesetas el primer botín. No era moco de pavo. Con ese dinero empezó a viajar por el mundo y a labrarse una más que dudosa reputación en las principales capitales de Europa y América.

Contaba el comisario Manuel Casal que Lluciá “tiene el raro privilegio de ganarse desde los primeros instantes el afecto y las simpatías de la alta sociedad”. Y se aprovechó, claro está. De buena planta, simpático y culto, en menos de cinco años, contrajo matrimonio con cuatro mujeres adineradas de Cuba, Perú, Brasil y Uruguay. Bígamo por partida doble. A las cuatro abandonó durante el viaje de novios tras robarles su dinero.

La boda en Montevideo, con doña Inés Prieto, acabó de una forma especialmente cruel. Usando el nombre de Orlando de la Riva, Lluciá engañó a la mujer y vació su joyero; después, empeñó las joyas. En un raro gesto, a medio camino entre la jactancia y la necedad, el estafador envió las papeletas de la casa de empeño a Inés con este mensaje:

“Idolatrada esposa: Dado mi temperamento febril y especial manera de ser, advierto ahora que la vida vulgar del matrimonio no se ha hecho para mí. Por eso, parto para lejanas tierras, en busca de nuevas emociones y diversiones frívolas. Como recuerdo grato de nuestra corta unión adjunto te envío las papeletas de empeño de tus más caras joyas. Resígnate, pues, y que Dios te proteja, Doña Inés del alma mía. Orlando”.

De vuelta a España, volvería a casarse al menos en tres ocasiones más. “Es un ladrón comme il faut –escribió de él un cronista de sociedad en 1919, recorte superior– elegante, buen mozo, de trato exquisito, hombre culto, espiritual, que habla perfectamente español, francés, inglés, alemán, italiano y creo que también ruso”. Para un país con una delincuencia de navaja y trabuco, era una exótica novedad.

Los años 20 fueron para Lluciá muy agitados: la policía lo detenía, él se hacía el loco, lo ingresaban en un psiquiátrico y se escapaba. Sabía lo que hacía: en 1927, un juez lo declaró enajenado y sobreseyó todas las causas que se seguían contra él.

Tras ponerse repentinamente enfermo –quizás por una intoxicación alimentaria–, murió en octubre de 1930, cuando aún no había cumplido los 50 años. Vivía, por aquel entonces, en un lujoso piso del paseo de Gracia y dejó una fabulosa herencia. El monto de sus estafas alcanzó, según algunos medios, varios millones de pesetas. Una fortuna.

De entre los muchos episodios que protagonizó, mi favorito es el de su estancia en Saint-Moritz (Suiza). Se disfrazó de rey Alfonso XIII (foto de abajo) y se pateó todos los hoteles y restaurantes de lujo a cuenta del monarca. Las facturas, decía, debían enviarse a la Embajada de España. Aún están esperando para cobrarlas.

Como si de un Cid Campeador del crimen se tratara, Antonio Llucià ganó su última batalla después de muerto. En marzo de 1931, un industrial barcelonés presentó una denuncia contra un tal señor Gómez. Revisados los archivos policiales, Gómez resultó ser nuestro difunto estafador. Genio y figura.

4 comentarios:

Rosa Ribas dijo...

Fantástica historia.

Anónimo dijo...

Parece mentira la cantidad de personajes tan interesantes que han vivido y viven en este pais...Si esto fuera América harían cientos de peliculas y series, el filón es inagotable...Y la tercera ¿para Cuando?
Un abrazo
Un tal sr.Gómez

José Luis Ibáñez dijo...

Gracias, Rosa y a tí, un tal Gómez. La tercera está ya en la cocina, para el año que viene. Espero. Se llamará "El verano de los asesinos sentimentales" y estará situada en el verano de 1938.

ton dijo...

Buenas tardes José Luis,

Di con tu blog buscando información acerca de Antoni Llussià. Me interesaria mucho ponerme en contacto contigo porque hace tiempo que estoy compilando información acerca de este personaje podrias darme tu correo electònico a tonlloret@hotmail.com muchísimas gracias

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